¿Porque existe el filtro de partículas?

Para entender el porqué de la existencia de nuestro protagonista, el filtro de partículas, debemos poner la vista en uno de los temas que más ha dado que hablar y más ha condicionado el desarrollo del automóvil en los últimos años. Desde hace algo más de una década, el devenir del mundo del motor ha estado altamente condicionado por el medio ambiente. Es normal, se había llegado a punto crítico para nuestro Planeta en lo que a contaminación se refiere, y había que hacer algo. Buscando frenar el desgaste excesivo que hemos estado provocando al planeta Tierra, germinaron una serie de normativas que pretendían obligar a todos los fabricantes de coches a cuidar la capa de ozono y la atmósfera, y así prevenir, entre otras muchas cosas, el calentamiento global. Evidentemente, los niveles de contaminación y los excesivos gases y partículas sólidas que son liberados producto de la combustión de hidrocarburos también suponen un riesgo para nuestro sistema respiratorio y, en definitiva, nuestra salud. Las primeras normas y cambios significativos vinieron con la normativa Euro V, para pasar a una fase más restrictiva aún en 2015, con la Euro VI.

Estas normativas vinieron con el filtro de partículas bajo el brazo, también conocido como FAP o DPF, pero más conocido aún por los problemas que acarrea a los propietarios y fabricantes de coches. El filtro de partículas diésel podría ser como el Superagente 86 o el Chapulín Colorado; que han venido para frenar a los malos, pero al final dan más de un quebradero de cabeza.

Conocer qué es el filtro de partículas, cómo funciona y su mantenimiento es algo importante y que te permitirá entender mejor a tu vehículo, además podrás librarte de algunos problemas.

¿Qué coches llevan filtro de partículas?

El filtro de partículas lleva consigo el apellido diésel porque está presente en todos los coches modernos con motores que funcionan con este carburante. A partir del año 2006, los fabricantes comenzaron a instalar estos filtros en sus modelos en aras de cumplir con la normativa anticontaminación. Hoy día es obligatorio, y todos los coches diésel salen de fábrica con su correspondiente filtro de partículas. El hecho de que estén presentes en las motorizaciones alimentadas por gasóleo es porque la combustión de este es culpable de la generación de más, y más grandes, partículas sólidas que un motor de gasolina.

Sin embargo, diversos estudios han demostrado que los motores de gasolina turboalimentados y de inyección directa también son generadores de gases de escape con partículas microscópicas dañinas para la salud y el medio ambiente. Así que no es de extrañar que pronto se empiece a regular la implementación de filtros en motores de gasolina.

El hecho de que los nuevos motores diésel estén obligados a equipar un filtro de partículas ha supuesto un incremento del precio de compra, así como el del mantenimiento.

Filtro de partículas

Filtro de partículas por dentro

¿Cómo funciona un filtro de partículas diésel?

Para que nos entendamos, el filtro de partículas diésel puede ser concebido como un colador. Sí, como ese que usamos para colar el zumo de naranja o los posos del café. Este colador o filtro se ubica en el conducto de escape del motor, antes de llegar al tramo final de este. Como buen colador, se encarga de retener las partículas sólidas que se generan en la combustión del diésel dentro del motor.

El interior del filtro está compuesto por una serie de celdas de elementos porosos de carburo de silicio, el cual está impregnado en platino y paladio. Las diferentes partículas que se forman como resultado de la combustión, que se realiza en el motor, son obligadas a pasar a través de estas celdas antes de ser expulsadas al exterior por las colas de escape. El filtro de partículas retiene todas las partículas sólidas, dejando pasar únicamente los gases. Estos gases también son tratados por otros dispositivos como el catalizador, pero el filtro de partículas se limita a restringir el paso de las sustancias sólidas que albergan los gases de escape.

Las partículas sólidas, en forma de hollín, van quedando acumuladas en el filtro. Mediante una medición de la diferencia de presión entre la entrada y la salida del filtro de partículas, el sistema electrónico del coche detecta cuando es el momento de vaciar este colador. La forma de eliminar estos restos que han ido quedando varía en función del motor, pero suele ser un proceso simple. Este proceso es la denominada ‘fase de regeneración’. En esta fase, la temperatura interna del filtro es elevada hasta una temperatura capaz de incinerar todas las partículas que se han acumulado, y limpiar así el sistema. Para elevar la temperatura del FAP hasta los 550-600ºC, que son los grados necesarios para calcinar los restos, el coche hace algo tan simple como inyectar una cantidad extra de combustible, este combustible de más hace que la temperatura de combustión dentro del motor , y por tanto la de los gases de escape, se eleve.

 

Muchas veces no es necesario ese combustible extra; y si te preguntas ¿como puedo regenerar el filtro de partículas diésel? de una forma no automatizada, la solución puede ser circulando en torno a los 20 minutos y con un régimen por encima de las 2.500 rpm, el sistema habrá alcanzado por sí solo una temperatura óptima para realizar la quema. De hecho, lo ideal es que la regeneración ocurra de manera natural, sin precisar de la inyección extra. Pero un funcionamiento así no puede darse si usamos nuestro coche diésel únicamente en tramos urbanos, por lo que si no sueles salir a carretera con tu coche diésel, las regeneraciones del filtro de partículas estarán siendo “provocadas” por esa inyección extra. Evidentemente, un uso urbano acabará debilitando a la larga al filtro de partículas, pero que se realice una fase de regeneración suministrando al motor más combustible no tiene porque ser un gran problema; únicamente se verá incrementado el consumo en un 15% durante lo que dure esta fase.

El proceso de regeneración hará que las partículas sólidas se conviertan en minúsculos átomos, no tan perjudiciales para el entorno, que serán expulsados al exterior. Tras una regeneración realizada correctamente, el filtro debería quedar prácticamente despejado de cualquier tipo de sedimento y listo para volver a llenarse captando partículas. Hasta aquí todo parece funcionar bien, pero los problemas vienen al interrumpir este necesario proceso de regeneración. 

Problemas con el filtro de partículas

De media, los ciclos de regeneración suceden cada 1.000 kilómetros. Existen modelos que indican con un testigo o mensaje que el ciclo está en proceso, pero muchos otros no.

Es importante saber cuándo está ocurriendo la fase de regeneración porque, como decíamos en el apartado anterior, interrumpirla empieza a traer consigo problemas. Si nuestro coche diésel no nos informa de cuándo está sucediendo esta fase de regeneración, en la que se eliminan todas las partículas acumuladas en el filtro, no nos queda otra que agudizar nuestros sentidos y estar atentos a cosas como: vibraciones al ralentí, un sonido del motor más ronco de lo habitual, olor a aceite y un aumento del consumo instantáneo, que podremos ver en el ordenador de abordo. Si percibes alguna de estas cosas, lo primero es no apagar el vehículo y, lo recomendable, es que te des una vuelta que propicie una buena quema del hollín, sabiendo que esta fase puede durar desde 10 a 25 minutos aproximadamente.

Filtro de partículas diesel

Si se interrumpe un ciclo, al arrancar de nuevo el coche, este intentará volver a iniciar el proceso. Si en sucesivos intentos, suelen ser tres, el motor no consigue llevar a cabo el ciclo al 100%, tirará la toalla y nos regalará un inquietante testigo de error, suele ser el de ‘fallo de motor’ o ‘check engine’, en el cuadro de mandos. Este aviso nos indicará que se precisa realizar una regeneración “manual” de inmediato, y con suerte evitarás el tener que cambiar el filtro de partículas si no es demasiado tarde. El coche sigue funcionando, pero en la mayoría de los casos entrará en modo taller o avería, reduciendo las prestaciones para evitar seguir haciendo daño al filtro de partículas.

Una vez aparezca este testigo en tu coche lo mejor es que acudas al taller para evitar males mayores. Nosotros no recomendamos limpiar el filtro de partículas, puesto que la misma estructura del filtro no está hecha para que pueda ser limpiada. La avería del filtro de partículas, es una avería muy costosa, por lo que te recomendamos que te tomes muy en serio su cuidado.

¿Cómo evitar problemas con el filtro de partículas?

Desde nuestro taller mecánico queremos darte algunos consejos que evitarán este tipo de averías:

  • Lo primordial es respetar las normas del fabricante en cuestiones como, por ejemplo, el uso del aceite. Suelen recomendar aceites de un tipo específico que soportan la inyección extra de combustible cuando el motor realiza una fase de regeneración. Estos aceites suelen ser más caros, pero ya sabéis que al final lo barato es lo que acaba saliendo caro

 

  • Deberás evitar los trayectos cortos y hacer frecuentemente alguno largo y a velocidad constante. Como ya te hemos contado, si únicamente acumulamos trayectos cortos y urbanos no se darán situaciones idóneas para limpiar el interior del filtro. Se saturará con más rapidez, habrá más posibilidades de interrumpir un ciclo de regeneración, etc. Lo ideal es realizar trayectos por autopista, al menos cada 800 kilómetros, a un régimen superior a las 2.500 rpm, a velocidad constante y durante al menos 15 minutos.

 

  • No llenes el depósito de combustible hasta su tope; algunos coches mezclan el carburante con un aditivo que facilita la quema de las partículas retenidas. Echar diésel hasta el tope puede dañar el sensor que detecta que se ha abierto la boca de llenado, además de que un nivel excesivo de combustible no dejará sitio para que el sistema mezcle el aditivo. Si tu coche monta un propulsor con motor PSA usa este sistema, si es así no añadas bajo ningún concepto otro tipo de aditivo porque podrían ser incompatibles
Esquema filtro de partículas diésel

Mantenimiento del filtro de partículas

Como ves, el funcionamiento del filtro de partículas está muy ligado a nuestros hábitos. Eso sí, por muy cuidadosos que seamos, nunca se efectúa una limpieza completa del filtro en los procesos de regeneración, por lo que el filtro tiene una vida acotada por el desgaste. Lo normal es que, con un cuidado mínimo, dure más de 100.000 kilómetros. Pero los hay que duran más de 250.000 kilómetros.

Quizás te pueden llegar a ofrecer una solución de dudosa moral, como eliminar el filtro de partículas o eliminar las celdas interiores de los filtros. Aunque eliminaría de un plumazo cualquier preocupación, no tomes este camino. Además de ser estar contaminando el Planeta y la salud de todos, la práctica es ilegal y luego vendrán los problemas en la ITV…

La gran solución puede ser meditar si de verdad necesitamos un coche diésel en casa. Tras sacar a la luz los entresijos del filtro anti-partículas, no hace falta decir que si la mayoría de los kilómetros anuales los realizarás en la ciudad te decantes por un motor gasolina.

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